Su clima suave de cielos despejados, su belleza paisajística, su gran historia, y su atmósfera cosmopolita, la convierten en un lugar privilegiado, donde la oferta cultural es equivalente a la de una ciudad diez veces mayor; por ejemplo el Auditorio de Palma se cuenta entre una de las mejores salas de conciertos de Europa. En Mallorca encontramos relax, fuente de inspiración, cultura y ocio, "todo en tan pequeño territorio".
Mallorca es, en extensión, la mayor de las islas del archipiélago Balear. La Sierra de Tramuntana la atraviesa de suroeste a noreste y bordea la costa oeste desde el Cap de Formenor hasta Andratx. El pico más elevado de la isla es el Puigmajor, situado en la parte central de la Serra. El resto de la isla es irregular. Cuenta con un clima privilegiado por su situación geográfica en el centro del Mediterráneo occidental. Es la isla del sol y de la calma, romántica por excelencia, inspiración de pintores, músicos y escritores. 
La mayoría de los visitantes se limitan a un pequeño espacio que rodea a la playa elegida para sus vacaciones, y olvidan que aparte de una bellísima costa, Mallorca ofrece maravillosos paisajes y tesoros entre sus llanuras y montañas que merece la pena conocer. Algunas excursiones por la misma les mostrarán una riqueza de contrastes inimaginable.
Condicionada por la geografía, esta isla ha sabido sacarle a todos los ingredientes que en ella se producen, desde los entrantes hasta los postres, desde las verduras hasta los pescados, desde las carnes hasta los vinos. La cocina de esta isla se ha elaborado a fuego lento. Por eso, sus platos tienen el poder de sumergirnos en el sabor de las cosas bien hechas. La ensaimada, rellena de cabello de ángel, crema... y la sobrasada -la mejor la de cerdo negro- son los productos más conocidos fuera de las fronteras. Son los típicos "cellers", los recintos idóneos para adentrarse en ese mundo donde los fogones de las islas son los protagonistas.