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Tossa de Mar es el primer pueblo costero de comarca de La Selva. Posee una inmensa playa de arena blanca defendida por un espléndido recinto amurallado: la Vila Vella. Siete torres circulares custodian los restos de una antigua iglesia y el palacio del gobernador del siglo XIV.
A la historia y el arte de Tossa de Mar se le junta todo el sabor tradicional de un pueblo marinero. Esto se puede ver en la Vila Nova, que se extiende a lo largo de la playa, donde se encuentran multitud de hoteles y apartamentos. Aquí, en el paseo marítimo se concentra gran parte de la oferta de ocio, tanto diurna como nocturna. El suave clima de la Costa Brava y su exhuberancia paisajística proporcionan multiples actividades al aire libre y en contacto con la naturaleza. La transparencia de las aguas azules y la riqueza de su fondo marino exitan a más de una inmersión y la práctica de cualquier deporte náutico. Al caer la noche, restaurantes y terrazas se encargan de convertir la estancia del viajero en una experiencia única e inolvidable ya que la gastronomía de la zona reune tanto los productos del mar Mediterráneo como del interior, creando recetas tradicionales e innovadoras. Las habas y los guisantes de la huerta aparecen junto a esqueixadas (ensalada de bacalao), escalivadas (asado de berenjena, cebolla y pimientos) o guisos de pollo o conejo con marisco. Por su parte, gambas, lubinas y doradas se preparan de multitud de maneras. Entre los postres, las frutas tienen una gran importancia (fresas, melocotones, melones, sandías, naranjas...), y se convierten en verano en helados y sorbetes.
Sin duda, Tossa de Mar les conquistará con su naturaleza irrepetible, ambiente tranquilo y multitud de actividades. ¿Qué mejor lugar para pasar sus vacaciones?
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